En el Orden de los hexagramas de El aumento: «Mermar sin cesar conduce forzosamente al aumento, por eso le sigue El aumento». La plenitud y la decadencia, la merma y el aumento, operan como un ciclo alternante.
Agotada la merma, necesariamente sobreviene el aumento: es el orden natural de los principios; por ello El aumento sucede a la merma.
Como gua, tiene a Lo suave (viento) arriba y a La conmoción (trueno) abajo; el trueno y el viento son dos fuerzas que se aumentan mutuamente: cuando el viento arrecia, el trueno se acelera; cuando el trueno estalla, el viento ruge; ambos se asisten e incrementan entre sí, y por eso forman El aumento.
Esto se dice desde las imágenes. Los dos trigramas, Lo suave (viento) y La conmoción (trueno), se forman al transformarse por abajo: que un yang cambie a yin es merma; que un yin cambie a yang es aumento.
El trigrama superior se merma y el trigrama inferior se aumenta; mermar lo superior para aumentar lo inferior es la razón por la que se llama El aumento. Esto se dice desde el principio.
Cuando lo inferior es sólido, lo superior está en calma; por ende, beneficiar a los de abajo es el verdadero aumento. El aumento es la vía para beneficiar al mundo entero; por eso es propicio tener hacia dónde ir.
La vía del aumento permite superar los peligros y dificultades; por eso es propicio cruzar las grandes aguas. El Dictamen dice: El aumento merma lo superior y acrecienta lo inferior; la alegría del pueblo no tiene límites.
Desciende de lo alto hacia lo bajo: su vía resplandece grandiosamente. Esto habla del sentido y del talento del hexagrama. El hexagrama es El aumento porque disminuye lo de arriba para colmar lo de abajo.
Si se merma arriba para enriquecer abajo, el gozo del pueblo carece de fronteras, es decir, no tiene fin. Descender desde arriba abajándose uno mismo hacia los inferiores hace que su vía brille con gran esplendor.
Que un yang resida abajo en el trazo inicial y un yin arriba en el cuarto expresa el significado de descender desde arriba hacia lo bajo. Es propicio tener hacia dónde ir; lo central y correcto trae bendiciones.
El cinco, con firmeza yang, posición central y rectitud, ocupa la posición de honor; el dos le responde asimismo con posición central y rectitud. De este modo, beneficia al mundo con la vía de lo central y correcto, y todo bajo el cielo recibe su ventura y gracia.
Es propicio cruzar las grandes aguas; la vía de la madera halla curso.
La vía del aumento, en tiempos ordinarios y sin contratiempos, aporta un beneficio modesto; mas frente a situaciones críticas, peligrosas y arduas, su socorro es supremo; por ello es propicio cruzar las grandes aguas.
Es en el rescate de las adversidades donde la vía del aumento se despliega en su plenitud. Quien confunde «aumento» con «madera» alegando que arriba está Lo suave (viento) y abajo La conmoción (trueno) para hablar de la vía de la madera, yerra.
El aumento se mueve y es dócil; progresa día a día sin límites. Explica además el talento del gua por sus dos cuerpos: abajo se mueve y arriba es dócil; actuar con docilidad.
En la vía del aumento, si la acción es dócil y conforme al principio, el beneficio avanzará y se ensanchará a diario sin término. Actuando sin armonizar con el principio, ¿cómo podría consumarse un gran aumento?
El cielo otorga y la tierra engendra; su aumento carece de rumbos fijos. Habla de la grandeza de la vía del aumento a través de los méritos del cielo y la tierra, que el sabio toma como modelo para favorecer al mundo.
La vía del cielo provee el inicio; la vía de la tierra engendra las cosas. El cielo dispensa y la tierra produce, nutriendo y transformando a todos los seres para que cada uno rectifique su naturaleza y su destino; tal incremento ciertamente carece de dirección fija.
Dirección equivale a un lugar acotado: si hay un lugar definido, hay límites; carecer de rumbo fijo indica una inmensidad infinita. El provecho que el cielo y la tierra brindan a los seres, ¿acaso tendrá confines? En toda vía de aumento, se camina al compás del tiempo.
Que el aumento brindado por el cielo y la tierra sea inagotable se debe únicamente al principio celeste. La vía con la que el sabio beneficia al mundo entero responde a la ocasión, se pliega al principio, comulga con el cielo y la tierra y avanza al compás del tiempo.