Desde «El Comentario Tuancheng dice» hasta «sus voluntades no concuerdan: a esto se llama revolución». El recto sentido dice: Explica el nombre del gua atendiendo a sus dos trigramas componentes.
El agua y el fuego se transforman y extinguen mutuamente: primero aclara Ge desde las dos imágenes. Xi significa engendrar. El fuego es seco por naturaleza y el lago es húmedo; teniendo índoles tan dispares, no pueden coexistir en paz.
Al juntarse entran en violenta lucha: librada la batalla nace la mutación, y nacida la mutación sus naturalezas primitivas cambian: el agua calentada se torna hirviente y el fuego sofocado se apaga y enfría; a esto se llama «revolución».
«Dos mujeres conviven bajo el mismo techo»: aclara aquí la revolución desde los asuntos humanos. La doncella del medio y la doncella menor integran un solo gua: sus figuras corporales son semejantes, mas sus propósitos son opuestos.
Cuando un varón y una mujer se unen surge mutua atracción; mas conviviendo dos mujeres juntas, sus voluntades jamás se concertarán. Al disentir sus voluntades forzosamente estallará la mutación: he aquí por qué es «La revolución».
Desde «en el propio día señalado se halla confianza» hasta «el arrepentimiento desaparece».
El recto sentido dice: «En el propio día se halla confianza: transformar y suscitar fe» explica el sentido intrínseco de Ge: al principio no hay crédito, pero al cabo del plazo nace la fe sincera.
«Con resplandor y serenidad»: alude a los dos trigramas para explicar arriba la fe ganada y abajo las cuatro virtudes del dictamen. Poseer la virtud del brillo civilizador para complacer y serenar a los hombres permite que, al mudar el orden, el pueblo confíe plenamente.
«Supremo éxito por la rectitud»: complacido el pueblo con la luminosa virtud civilizadora, se allana a seguirla, logrando supremo éxito y firme rectitud.
«Al transformar con acierto, el arrepentimiento desaparece»: si la reforma se conforma al supremo éxito y a la perseverancia recta, es en verdad acertada. Ajustada a la recta razón, todo arrepentimiento se extingue.
Desde «El Cielo y la Tierra se transforman y se consuman las cuatro estaciones» hasta «¡cuán grande es!». El recto sentido dice: «El Cielo y la Tierra se transforman y se consuman las cuatro estaciones» amplía la noción del cambio cósmico.
La senda del Cielo y de la Tierra alterna el ascenso y descenso del yin y el yang, el calor ardiente y el frío glacial, mudándose sucesivamente para consumar el curso de las estaciones.
«Tang y Wu hicieron la revolución en concordancia con el Cielo y en respuesta a los hombres»: ilustra la revolución entre los humanos. Jie de Xia y Zhou de Shang fueron tiranos sanguinarios y desmedidos; el Cielo tronó de cólera y los pueblos desertaron.
Tang de Shang y Wu de Zhou, clarividentes y sabios, obedecieron arriba el decreto celeste y respondieron abajo a las súplicas del pueblo: desterraron a Jie en Mingtiao y ajusticiaron a Zhou en Muye, mudando el mandato monárquico y extirpando las perversas costumbres; por eso se dice «Tang y Wu hicieron la revolución en concordancia con el Cielo y en respuesta a los hombres».
Sabido es que la sucesión entre soberanos exige corregir calendarios y mudar vestiduras; mas se cita únicamente a Tang y Wu porque las cesiones pacíficas de Shun y Yu conservaron cierta continuidad, mientras que las armas de Tang y Wu llevaron al colmo la mudanza de pérdidas y ganancias, tomándose las alteraciones más drásticas para ilustrar la revolución humana.
«¡Cuán grande es el tiempo de La revolución!»: concluido el elogio de la vasta senda del cambio, resume ensalzando su magnificencia.
El recto sentido dice: «En medio del lago hay fuego: la imagen de La revolución (muda)»: hallándose el fuego dentro del lago, sus dos naturalezas se combaten forzando la mudanza recíproca; he ahí la figura de la revolución.
«El noble ordena el calendario y esclarece las estaciones»: mudando los tiempos celestes se requiere el cómputo astronómico; por ello el noble contempla este símbolo, ajusta el calendario y aclara las sazones del Cielo.