El Orden de los Hexagramas dice: El aquietamiento significa detenerse; mas los seres no pueden detenerse eternamente, por lo que le sigue El avance gradual. «Jian» significa avanzar.
Al detenerse forzosamente sobreviene el avance: es el principio de contracción y expansión, de mengua y crecimiento. Lo que el aquietamiento engendra es el avance, y hacia donde retorna es también el avance; por eso El avance gradual sucede a este hexagrama.
Avanzar con orden es avanzar gradualmente; hoy la gente considera que avanzar despacio es avanzar gradualmente, pero avanzar con orden y sin saltarse etapas es precisamente la razón de su lentitud.
Como hexagrama tiene a Lo suave (viento) arriba y a El aquietamiento (montaña) abajo; sobre la montaña hay árboles: la altura del árbol depende de la montaña, su elevación tiene un fundamento; y al tener fundamento, su avance guarda un orden; por eso constituye El avance gradual.
Explica el dictamen aunando el talento del hexagrama con el significado del avance paulatino. De la mutación de Lo Creativo (Cielo) y Lo Receptivo (Tierra) surgen Lo suave (viento) y El aquietamiento (montaña); al superponerse ambos forman El avance gradual.
En la estructura de este hexagrama, las dos líneas intermedias interactúan; merced a la interacción de estas dos líneas, el varón y la mujer obtienen cada cual su debida posición recta.
Aunque la línea inicial y la final no ocupan su posición correcta, el yang está arriba y el yin abajo, guardando la rectitud de lo noble y lo humilde; varón y mujer obtienen su rectitud respectiva, lo cual equivale también a obtener la posición.
Es el opuesto exacto de La muchacha que se casa. Si el casamiento de una doncella alcanza semejante rectitud, habrá ventura. En todos los asuntos del mundo, nada requiere avanzar con tanta gradualidad como el casamiento de la mujer.
El ascenso de un ministro a la corte y el progreso del hombre en sus empresas deben sin duda guardar un orden; si se vulneran los pasos y se ofende la justicia, el infortunio y la falta sobrevendrán.
Sin embargo, por la gravedad de la rectitud y el pudor, la unión de la mujer al varón es lo más trascendente; de ahí que se tome el casamiento como modelo. Además, la unión de hombre y mujer es el origen de todas las cosas.
En muchos hexagramas se dice «es propicia la perseverancia», mas su aplicación difiere: a veces advierte ante la sospecha de incorrección; otras veces indica que el asunto exige perseverancia para resultar conveniente; y en otras señala que lo propicio estriba en poseer rectitud intrínseca.
Lo de advertir ante la sospecha de incorrección ocurre en el nueve en el segundo lugar de La merma; al habitar en lo yin y hallarse en el regocijo, se previene que conviene perseverar.
Lo de que el asunto exige perseverancia para ser conveniente se ve en La fuerza domadora de lo grande; enseña que lo acumulado es propicio si se persevera.
Y lo de que es propicio por poseer rectitud se da en El avance gradual: afirma que la ventura del casamiento radica en ser propicio gracias a tan cabal rectitud. Es algo connatural a él, no una advertencia impuesta.
Por su sentido, El avance gradual debería admitir el éxito (heng), pero no lo menciona, pues el éxito implica libre fluidez y no la índole del avance paulatino.