El Orden de los Hexagramas de Yichuan afirma: «Las fauces (Yí) alude a la nutrición; mas si no hay nutrición, no es posible ponerse en movimiento; por ello le sigue La preponderancia de lo grande».
En todos los seres, tras ser nutridos logran consumarse; consumados, pueden moverse; y al moverse, incurren en excesos: he aquí por qué La preponderancia de lo grande sucede a Las fauces. Como figura, arriba está Dui y abajo Xun: el lago sobre los árboles sumerge a la madera.
El lago suele humedecer y nutrir a los árboles, pero si llega al punto de anegarlos y hundirlos, entraña el sentido del gran exceso.
La preponderancia de lo grande radica en el exceso de yang; por eso se dice que «lo grande excede», y este exceso es mayúsculo, o bien alude al exceso en los grandes asuntos.
Las virtudes morales y las hazañas de sabios y virtuosos sobrepasan con creces a los hombres comunes, y cuanto en cualquier empresa excede la norma ordinaria pertenece a esta condición.
Ciertamente, el sabio agota el deber humano sin traspasar la razón; mas al gobernar los asuntos según la recta justicia universal, a fin de corregir los extravíos recurre a pequeños excesos respecto al justo medio, como ser excesivamente reverente en la conducta, excesivamente doliente en el duelo o excesivamente austero en el gasto.
Mediante tales pequeños excesos correctivos se logra alcanzar el centro; tal es el uso para buscar el justo medio. Lo que llamamos «gran exceso» concierne a la grandeza de los grandes acontecimientos, mas no transgrede la razón.
Tan solo por ser mayúsculo no se contempla de ordinario; y por superar lo que habitualmente se ve, se denomina «gran exceso», tal como la cesión del trono entre Yao y Shun o las expediciones punitivas de Tang y Wu: todo ello emanó del Dao.
El Dao jamás carece de centro ni de constancia; empero, como el común de las gentes rara vez lo presencia, se dice que excede en gran medida lo ordinario.
En La preponderancia de lo pequeño (Xiǎoguò), el yin excede en los extremos superior e inferior; en La preponderancia de lo grande, el yang excede en el centro. Al exceder el yang en el centro, los extremos quedan débiles; por eso se da la imagen de la viga que se comba.
La viga se toma por su capacidad de sostener el peso; los cuatro yang congregados en el centro son ciertamente pesados; el Nueve en el tercer lugar y el Nueve en el cuarto lugar toman ambos la imagen de la viga para denotar la grave carga.
El combarse se toma de la debilidad de la raíz y del extremo: el centro es fuerte mientras la raíz y la cima flaquean, y por ello se comba.
Al estar el yin debilitado y el yang robustecido, los nobles florecen y los hombres vulgares decaen; por tanto, es propicio tener hacia dónde avanzar y se alcanza el éxito. A la viga cumbrera se la llama hoy travesaño.