Yichuan YizhuanTexto de la línea
«Dì» (敵) alude al rival o contraparte: designa a aquel con quien se intercambia la fe, siendo su correspondencia legítima el nueve en la cima.
Tanto la tercera como la cuarta línea actúan como señores que forjan la verdad interior merced a su centro vacío; sin embargo, sus posiciones difieren radicalmente: el cuatro obtiene su puesto correcto y abandona a su semejante para unirse a quien está arriba; el tres, falto de centro y rectitud, se topa con un adversario que embarga y agobia su voluntad.
Dotada de una naturaleza dócil y complaciente, al hallarse atada a un objeto, sigue ciegamente aquello en lo que confía: ya toca el tambor con brío, ya se detiene exhausta; ya llora afligida, ya canta regocijada.
Su movimiento, su quietud, sus pesares y sus alegrías dependen por entero de aquello en quien ha puesto su fe. Por depender ciegamente de tal creencia, se desconoce si el desenlace será venturoso o funesto; mas ciertamente no es este el proceder de un noble sabio y esclarecido.
La Imagen dice: «Ya toca el tambor, ya se detiene: la posición no es la adecuada». Por ocupar una posición incorrecta carece de criterio soberano y sigue a ciegas el dictado de su creencia; si su posición fuese recta, su fe se encauzaría con noble rumbo.