El Comentario Ortodoxo dice: Este primer apartado explica la virtud de Lo Receptivo. A partir de «la casa que acumula el bien» comienza el segundo apartado, que desglosa el significado de las seis líneas.
«Lo Receptivo es en extremo flexible, mas su movimiento es firme»: las seis líneas son yin, el colmo de la flexibilidad.
Aunque su cuerpo es sumamente flexible, al ponerse en acción es firme; lo flexible se acumula paulatinamente hasta alcanzar sólida dureza, como antes se dijo: «al pisar la escarcha, el hielo firme se aproxima».
Asimismo, la tierra engendra seres: al brotar son tiernos y débiles, mas al madurar se tornan firmes y consumados.
«Es en extremo quieto, mas su virtud es cuadrada»: el cuerpo de la tierra no se agita, lo cual es la suma quietud; al engendrar seres sin torcerse, su virtud es recta y cuadrada.
El Comentario Ortodoxo dice: «Postergarse alcanza al señor y posee constancia»: al yin le corresponde la humilde retirada; si va a la zaga y no se antepone a los seres, «halla al señor». Esta es la regla permanente del yin; de ahí que tenga «constancia».
«Alberga a los diez mil seres y su transformación es luminosa» amplía lo expresado en el Tuan sobre acoger con anchura y resplandecer en grandeza, aludiendo a nutrir a los seres con una virtud luminosa.
«¡Cuán dócil es la senda de Lo Receptivo!: acata al cielo y actúa a su debido tiempo» expresa que la senda de Lo Receptivo es sumisa, rinde acatamiento al cielo y se mueve sopesando el tiempo, no osando tomar la delantera sino obrando siempre según la ocasión oportuna.
Desde «la casa que acumula el bien» hasta «lo cual denota complacencia paulatina». Comentario Ortodoxo: Esta sección ilustra el dictamen de seis al comienzo.
«La casa que acumula el bien de seguro tendrá dicha de sobra; la casa que acumula el mal de seguro tendrá desdichas de sobra»: queriendo evidenciar que el mal de la primera línea es paulatino, aclara primero que las acciones buenas o malas surgen con el tiempo por acumulación gradual, trayendo luego la ventura o el infortunio.
«Aquello de donde brota viene de antiguo y paulatino» expresa que dar muerte a un soberano o a un padre no se fragua en una sola jornada, sino que la calamidad procede de un proceso incubado largamente.
«Por no haberlo discernido tempranamente»: si vasallos e hijos albergan intenciones aviesas por largo tiempo, se debe a que príncipes y padres no discernieron a tiempo los asuntos que requerían esclarecimiento.
Esto advierte a los gobernantes y padres que prevengan la maldad de sus subordinados.
«Lo cual denota complacencia paulatina»: afirmar «al pisar la escarcha, el hielo firme se aproxima» alude a condescender con la senda del mal del yin, acumulándose sutilmente sin cesar hasta desencadenar el magnicidio.
Usar «tal vez» o «al parecer» (gai) denota conjetura prudente.
Todo cuanto acontece en el mundo va de lo pequeño a lo grande, de lo sutil a lo manifiesto; por ello antes se mencionaron conjuntamente el bien y el mal, mas aquí se señala expresamente el magnicidio y parricidio graduales, pues el yin rige la docilidad y acumular debilidad sin freno conduce a la postre al caos; se advierte aquí en seis al comienzo de Lo Receptivo para prevenir la debilidad en su brote inicial, pues la traición homicida es propia del yin desmedido.
Desde «lo recto expresa su corrección» hasta «no abriga dudas sobre lo que emprende». Comentario Ortodoxo: Este apartado explica el dictamen de seis en el segundo lugar. «Lo recto expresa su corrección»: el texto llama recto a lo que es correcto.
«Lo cuadrado, su rectitud debida»: el texto llama cuadrado a la justicia o adecuación. Justicia es lo apropiado a la circunstancia. «El noble con la reverencia endereza lo interior» reitera lo recto; el noble emplea el respeto para mantener recta su mente interior.
«Con la rectitud hace cuadrado lo exterior»: emplea la justicia de sus actos para dar rectitud a las cosas externas.
El noble emula a la tierra, que engendra con rectitud otorgando a cada ser lo conveniente; antes se dijo «recto expresa su corrección, cuadrado su justicia», y abajo «con la rectitud hace cuadrado lo exterior», por lo que aquí debió decirse «con la corrección endereza lo interior»; mas se cambió «corrección» por «reverencia» para mostrar que quien es recto sabe reverenciar.
«Asentadas la reverencia y la justicia, la virtud no queda aislada»: al guardar reverencia y justicia al tratar a otros, los demás responden con igual virtud, de suerte que no queda en soledad.
Lo recto no yerra, lo correcto engendra humildad, la justicia no rivaliza y lo cuadrado es sereno y sin agitación; siendo «sin aprendizaje previo, nada deja de ser propicio», no se requiere dudar de sus pasos; por ende «no abriga dudas sobre lo que emprende».
Desde «aunque el yin guarde belleza» hasta «en su lugar procura el desenlace». Comentario Ortodoxo: Explica el dictamen de seis en el tercer lugar.
«Aunque el yin guarde belleza, la contiene para servir en los asuntos del rey» dilucida el sentido de «guarda sus galas: puede ser perseverante». Aunque el seis en el tercer lugar guarde virtudes hermosas, al servir al rey no osa erigirse en iniciador ni consumador supremo.
«Es la senda de la tierra, la senda de la esposa, la senda del ministro»: para mostrar que Lo Receptivo se sitúa en lo humilde aguardando el canto inicial para responder, se enumeran estas tres condiciones donde lo humilde acata a lo noble y lo inferior obedece a lo superior.
«La senda de la tierra nada consuma por sí misma, mas en su lugar procura el desenlace»: la tierra, humilde y suave, no osa adelantarse a perfeccionar los seres; aguarda a que el yang inicie para luego concluir la obra en su lugar.
Desde «cuando el cielo y la tierra se transforman» hasta «lo cual habla de la prudencia». Comentario Ortodoxo: Explica el dictamen de seis en el cuarto lugar. «Cielo y tierra se transforman» alude a la comunión de ambos alientos para criar a los seres, floreciendo la vegetación.
«Cielo y tierra se cierran, el sabio se retira»: cuando no comunican sus alientos sobreviene el estancamiento y los sabios se ocultan. Si la comunión trae frondosidad, el cierre marchita; si el cierre oculta al sabio, la comunión lo hace acudir.
Esto es el «saco atado, no hay falta», asociando el retiro del sabio al bloqueo del cielo y de la tierra. «Habla de la prudencia»: prudencia es cautela, indicando que el noble debe ser sumamente cauteloso en tales tiempos. Desde «el noble» hasta «es la belleza suprema».
Comentario Ortodoxo: Explica el dictamen de seis en el quinto lugar. «Guarda el amarillo en el centro y comprende el principio de las cosas»: el amarillo mora en el centro abarcando los colores de los cuatro rumbos; cumpliendo su deber de vasallo comprende el principio natural.
«Ocupa la posición correcta y mora en el ropaje inferior»: al estar en el centro obtiene rectitud; hallándose en el centro del cuerpo superior guarda la compostura humilde del ropaje bajo. El amarillo central es «la belleza que mora en el interior».
Al haber belleza adentro, se transmite afuera: de ahí «se difunde por sus cuatro miembros», comparándose las extremidades a los quehaceres de los cuatro rumbos.
Pleno por dentro y por fuera, se plasma en las empresas: la belleza no tiene par, por lo cual se dice «la belleza suprema». Comentario Ortodoxo: Este apartado explica el dictamen de seis en la cima.
«Cuando el yin duda y compite con el yang, ciertamente combate»: al hacerse poderoso el yin, el yang recela y se agita para erradicarlo; mas como el yin es fuerte y no cede, «combaten inevitablemente».
El Comentario Ortodoxo dice: Seis en la cima es el auge del yin que se asemeja al yang; temiendo que se juzgue puro yin sin yang, se le llama «dragón» para evidenciarlo.
El Comentario Ortodoxo dice: Aunque el yin sea tan fuerte que semeje al yang, aún no se desliga de su especie yin, por lo cual es herido por el yang al trabar combate. El Comentario Ortodoxo dice: Explica el sentido de «su sangre es oscura y amarilla».
El maestro Zhuang dijo: «La línea de seis en la cima congrega los alientos mezclados del cielo y de la tierra; al ser herido seis en la cima, su sangre es oscura y amarilla. El cielo es oscuro y la tierra amarilla; por ende la sangre tiene el color de ambos».
Mas la glosa de Wang Bi señala: «Combate con el yang y ambos se hieren», indicando que cielo y tierra, yin y yang, sufren daño mutuo. La interpretación de Zhuang no parece ajustarse al espíritu de Wang Bi, por lo que aquí no se adopta.