Yichuan YizhuanTexto de la línea
La disgregación ha alcanzado el puesto soberano: es el extremo del desmoronamiento y su desdicha resulta palmaria.
Por ello no vuelve a pronunciar la palabra «desgajar», sino que plantea un sentido nuevo para abrir una puerta por donde los hombres vulgares puedan volverse hacia el bien.
La quinta línea es la cabecilla de la horda de yin; los peces son seres de naturaleza yin, y por eso se toman como imagen.
Si la quinta línea logra que la multitud de yin guarde orden como una sarta de peces, granjeándose a cambio el favor del yang superior como las damas del palacio, nada habrá que no sea favorable.
Las damas de palacio son las mujeres del recinto regio, esposas, concubinas y doncellas; se describen por su condición yin y porque reciben favor y gracia. Estando un único yang arriba, corresponde a los yin someterse y obedecerle; de ahí que se formule este principio.
El Xiang dice: «Recibe el favor mediante las damas de palacio: al final no habrá censura ni falta». La multitud de yin socava y carcome al yang hasta alcanzar el límite.
Si el seis en el quinto puesto es capaz de guiar a todo el cortejo de yin, manteniéndolas en hilera y sumisión para recibir a cambio el favor del yang, al final no habrá falta ni reproche alguno.
En las postrimerías de La disgregación vuelve a enunciar este sentido: el anhelo del sabio por alentar la enmienda hacia el bien es en verdad entrañable y supremo.