El comienzo, siendo una línea yang que habita abajo, representa a quien posee talento firme y luminoso pero permanece en una posición humilde.
En el tiempo de El estancamiento, el noble se retira a la penuria solitaria; mas llegado el tiempo de La paz, su anhelo es ascender y actuar.
Cuando el noble avanza, ciertamente lo hace arrastrando consigo a sus afines, tal como ocurre con las raíces de la hierba carrizo: al arrancar una, las demás emergen entrelazadas. «Ru» alude a las raíces que se hallan entretejidas, tomándose como imagen.
«Hui» es la clase de los semejantes. Los virtuosos avanzan con los de su condición, aunando voluntades para poner en práctica el Tao; por ello hay ventura.
El avance del noble se realiza forzosamente junto a sus iguales: no solo porque anhele ceder el paso y se complazca en acompañar a los buenos, sino porque verdaderamente se apoya en ellos para coronar su empresa; pues ni el noble ni el hombre ruin han podido jamás obrar en solitario sin valerse del auxilio de sus afines.
Desde la antigüedad, cuando los nobles obtienen posiciones, los sabios del imperio se congregan en la corte, uniendo voluntades y aunando esfuerzos para forjar la paz del mundo; cuando los hombres ruines están en el poder, los indignos medran a la par, triunfa su facción y el mundo se hunde en el estancamiento: cada cual se une, en verdad, a los de su misma calaña.