El tres representa el colmo de la firmeza y el vigor; el yang de nueve arriba es asimismo algo que tiende a ascender, y hallándose en el extremo de la contención piensa en la transformación.
Con respecto al tres, no lo detiene, sino que, aunados en un mismo propósito, se corresponden para avanzar juntos.
El tres posee el talento de la firmeza vigorosa, y quien está en la cúspide concuerda en voluntad con él para avanzar; su marcha es como el galope de un buen corcel, denotando su celeridad.
Aunque el ímpetu de su avance sea veloz, no debe fiarse de la fuerza de su capacidad ni de la correspondencia de arriba descuidando la preparación y la prudencia; conviene, por ende, considerar ardua la empresa y guiarse por la senda de la perseverancia recta.
El carruaje es el instrumento para desplazarse; la defensa armada es el medio para resguardarse. Se debe ejercitar y poner a punto a diario el carruaje y la propia defensa; entonces será propicio tener hacia dónde ir.
El tres posee la sustancia de Qian y mora en su posición correcta, siendo capaz de rectitud; mas hallándose en pleno avance impetuoso, se le advierte que conozca la dificultad y no extravíe su perseverancia.
Cuando la voluntad se lanza con fervor a avanzar, aun la firmeza y la lucidez pueden fallar en ocasiones: la advertencia resulta indispensable.