El seis es yin y dócil, habita en el puesto más humilde y yace al fondo del abismo peligroso de Kǎn: en medio del agobio le resulta imposible salvarse a sí mismo. Necesita hallar en lo alto a un varón firme y luminoso que le brinde auxilio para superar la estrechez.
La línea inicial tiene por legítima correspondencia al cuatro; mas el cuatro es yang en posición yin, carece de rectitud y ha perdido la firmeza y la centralidad, hallándose él mismo asfixiado por el cerco del yin: ¿cómo podría entonces remediar la congoja ajena?
Semeja un madero seco sin copa ni ramas, incapaz de proyectar sombra sobre las criaturas. El cuatro se halla cerca del trono del soberano y en otros gua brindaría ayuda, pero sumido en la opresión no puede cobijar a nadie, por lo que se convierte en un tronco seco.
Las nalgas sirven para sentarse; «las nalgas quedan oprimidas sobre un tronco seco» significa que carece de amparo y no halla asiento tranquilo; no gozar de quietud es el colmo de la opresión.
«Penetra en un valle sombrío»: siendo una persona yin y endeble, incapaz de resignarse a su suerte y sin medios para huir de la miseria, se extravía en la tiniebla y actúa a ciegas, hundiéndose más hondo en el agobio; el valle sombrío es una hondonada lúgubre y profunda.
Internándose cada vez más en la zozobra sin vislumbrar salida, «durante tres años no ve nada»: queda atrapado en el desamparo definitivo; no ver significa no hallar el camino de su prosperidad.