Todas las líneas mencionan la dispersión porque es el tiempo de Huàn. Hallándose en tiempo de separación y habitando en medio del peligro, es claro que hay arrepentimiento; pero si puede correr hacia donde halla sosiego, logra que el arrepentimiento desaparezca.
El apoyo (jī) es aquello en lo que uno se inclina para apoyarse y hallar seguridad; inclinarse es dirigirse hacia abajo; «correr» es acudir apresuradamente.
Aunque el dos y el comienzo no tienen correspondencia correcta, en el tiempo de la dispersión ambos carecen de partidarios; al ser yin y yang en íntima Adyacencia que se buscan mutuamente, se apoyan el uno en el otro.
Por ello el segundo ve al comienzo como su apoyo, y el comienzo ve al segundo como su caballo. Si el segundo acude con premura al comienzo para hallar sosiego, podrá hacer que su arrepentimiento desaparezca.
El comienzo, aunque pertenece al cuerpo de Kǎn, no se halla sumido en el peligro. Alguien podría dudar de cómo la debilidad del comienzo puede servir de sostén: pues en tiempos de dispersión la unión de fuerzas da la victoria.
Los letrados anteriores tomaron al quinto como el apoyo, lo cual es erróneo; en plena dispersión, ¿cómo podrían coincidir dos yang? Si pudieran coincidir, su mérito en salvar la dispersión sería mayúsculo, ¿cómo iba a limitarse a la simple desaparición del arrepentimiento?
«Apoyo» alude a inclinarse hacia lo bajo. El Xiang dice: En la dispersión corre hacia su apoyo, alcanzando sus deseos. En tiempo de dispersión, la unión trae seguridad.
El segundo, situado en el peligro, acude veloz al comienzo en busca de sosiego; apoyándose en él como en un banquillo, disipa su arrepentimiento y alcanza así sus deseos.