Desde «Nueve en el segundo puesto» hasta «es propicio ver al gran hombre». El Comentario 正義 declara: Por hallarse un trazo yang en el segundo puesto se le llama «Nueve en el segundo puesto». Al manifestarse el soplo yang, se dice «dragón visible».
El campo es el paraje sobre la tierra donde se cultivan las labores provechosas: manifestándose el hálito yang sobre la haz de la tierra, se dice «en el campo».
Asimismo, la primera y la segunda línea representan la vía de la Tierra; hallándose el segundo trazo por encima del primero, se le designa con propiedad como «campo». «Dragón que aparece en el campo» constituye la imagen natural.
«Es propicio ver al gran hombre» proyecta la imagen sobre los asuntos humanos; enseña que cuando el dragón se hace visible en el campo, equivale a la sazón en que el sabio, tras prolongado ocultamiento, asoma paulatinamente: aunque carece del solio supremo, posee la virtud del gobernante, de suerte que para la multitud del orbe es sumamente ventajoso contemplar al «gran hombre» del Nueve en el segundo puesto.
De ahí que los antiguos maestros señalaran: equivale a cuando Confucio enseñaba a orillas de los ríos Zhu y Si, beneficiando al mundo entero con la virtud de un auténtico soberano; por eso se le llama «gran hombre».
Examinando el Wenyan: «La virtud del Nueve en el segundo puesto es vasta y transforma»; y añade: «es la virtud del soberano». La glosa de Wang Fusi precisa: «Aunque no ostenta el trono regio, atesora plenamente la virtud del soberano».
Así pues, el Nueve en el segundo puesto posee la virtud del señor de hombres, y por ello recibe el título de «gran hombre».
Añade Fusi: «'Es propicio ver al gran hombre' atañe exclusivamente a las líneas segunda y quinta»: tanto la segunda como la quinta son «grandes hombres» a quienes el mundo «halla propicio contemplar».
En cambio, maestros como Chu y Zhang, siguiendo la tesis de Zheng Kangcheng, sostuvieron que el Nueve en el segundo puesto halla propicio ver al gran hombre del Nueve en el quinto puesto, doctrina que resulta desacertada.
Además, el apelativo de «gran hombre» no se circunscribe con exclusividad al Nueve en el quinto puesto ni al Nueve en el segundo: el hexagrama El conflicto afirma «es propicio ver al gran hombre», y el hexagrama El impedimento proclama asimismo «es propicio ver al gran hombre»; la aplicación del término «gran hombre» es sumamente vasta; por consiguiente, la glosa de Fusi refiere el dictamen a la segunda línea misma, probando que no pertenece únicamente al quinto puesto.
Respecto a la nota desde «hallándose sobre la superficie terrenal» hasta «concierne con exclusividad a las líneas segunda y quinta»: El Comentario 正義 declara: «Hallándose sobre la superficie terrenal, se dice en el campo»: los antiguos letrados sostenían que al duplicarse los trigramas, estos se superponen en dos cuerpos (inferior y superior), guardando correspondencia el primero con el cuarto, el segundo con el quinto y el tercero con el superior.
Así, ambos trigramas consideran el Cielo, la Tierra y el Hombre por separado; empero, encerrando los Cambios infinitas imágenes, sus pautas no son uniformes.
Tratándose de los seis puestos: el primero y el segundo representan la vía de la Tierra; el tercero y el cuarto, la vía del Hombre; el quinto y el superior, la vía del Cielo.
Hallándose el segundo trazo por encima del primero, el Nueve en el segundo puesto descansa sobre la superficie de la tierra; y siendo la haz de la tierra el único suelo nutricio donde se labra y cosecha el sustento, se le llama con justicia «campo».
Atendiendo a la glosa de Fusi, este toma la designación de «campo» estrictamente por hallarse sobre la tierra; mas otros maestros ampliaron el símil afirmando que las labores agrícolas colman de mieses e influjos nutricios a todos los seres con inmenso provecho para el ser humano, a semejanza del sabio que beneficia a todas las criaturas: de ahí también la metáfora del «campo».
«Despliega su virtud por doquier»: proviene del texto de la Pequeña Imagen e indica que se extiende amplia y universalmente.
«Ocupa la posición central sin desviarse»: el Nueve en el segundo puesto mora en el centro del trigrama inferior, y mirando hacia arriba o hacia abajo su ánimo es igualmente ecuánime; en esto radica «ocupar el centro sin desviarse», y por no ser parcial su virtud es universal.
«Aunque no ostenta el trono regio»: el segundo trazo encarna al gran hombre, mas situándose en el segundo puesto no ocupa la dignidad regia. «Atesora plenamente la virtud del soberano»: porque prodiga su virtud por doquier.
El Wenyan enseña: «Su virtud es vasta y transforma»; y remata: «es la virtud del soberano», ratificando que el Nueve en el segundo puesto alberga la majestad moral del gobernante. «En el comienzo permanece oculto sin brillar» alude a la latencia que aún no se manifiesta.
«En el tercero labora con afán incansable» alude a la zozobra y vigilancia en medio del peligro. «En el cuarto salta en el abismo» describe la vacilación cautelosa entre el avance y el retiro.
«En el superior cae en la desmedida soberbia»: desmedida alude a la desmesura extrema, y soberbia a encumbrarse en demasía.
«'Es propicio ver al gran hombre': esto concierne con exclusividad a las líneas segunda y quinta»: habla tomando como modelo exclusivo el hexagrama Qián; respecto de otros hexagramas, no se limita únicamente a estas dos líneas, pues tanto en El conflicto como en El impedimento se proclama «es propicio ver al gran hombre», siendo su alcance mucho más vasto.
Varios tratadistas sostuvieron que el Nueve en el segundo puesto corresponde al mes Taicu (primer mes, Tigre), sazón en que el hálito yang despunta visiblemente; según tal cómputo, el Nueve en el tercer puesto correspondería al mes Chen (Dragón), el Nueve en el cuarto al mes Wu (Caballo), y el Nueve en el quinto al mes Shen (Mono); mas en Shen el hálito yin comienza su siega destructiva y no correspondería llamarlo «dragón volador en el cielo»; y el Nueve arriba correspondería al mes Xu (Perro), sazón en que arrecia la muchedumbre yin, impidiendo afirmar que el Nueve arriba «llega al límite junto con el tiempo», pues entonces el hálito yang apenas sobrevive y mal podría hablarse de un colmo de yang.
Aquella tesis de los letrados resulta a todas luces incongruente.
El crecimiento gradual del hálito yang en Lo Creativo asemeja la manifestación paulatina del sabio, debiendo computarse a partir del undécimo mes en adelante hasta el cuarto mes (Si, Serpiente); por consiguiente, este Nueve en el segundo puesto abarca el intervalo entre Chou (Buey) e Yin (Tigre), tiempo en que los brotes de la tierra comienzan a despuntar, correspondiendo cabalmente a la imagen del hálito yang que se hace visible: tal es la verdadera correspondencia del hexagrama Qián.
No obstante, los dos soplos del yin y el yang consuman conjuntamente la obra del año: cuando surge el yin aún pervive el yang, y cuando brota el yang todavía resta el yin; por ello, en los seis tonos Yang y los seis tubos Yin se alternan entrambos soplos, cuya correspondencia de imágenes y principios morales no discrepa de esto.
El Nueve al comienzo de Qián coincide con el hexagrama El retorno, y el Nueve en el segundo puesto no difiere del hexagrama El acercamiento. ¿Por qué razón El retorno y El acercamiento difieren formalmente de este hexagrama?
Porque al tratar las imágenes en El retorno y El acercamiento se hace patente una hilera de trazos yin superpuestos en lo alto, exigiendo estructurar las sentencias con arreglo a dicha configuración; en cambio, en el Nueve al comienzo y Nueve en el segundo puesto de Lo Creativo solo se analiza la posición de un único trazo yang sin la presencia visible de líneas yin, limitándose a esclarecer el suelo donde se asienta la línea misma; por ello difiere formalmente de El acercamiento y El retorno.