La razón por la cual El entusiasmo es tal proviene del nueve en el cuarto puesto: es el regidor del movimiento y, al moverse, todas las líneas yin se complacen y le obedecen dócilmente, consumando el sentido de El entusiasmo.
El cuatro ocupa la posición del gran ministro, y el soberano del seis en el quinto puesto le sigue con docilidad; con su firmeza yang asume las responsabilidades del superior, siendo el manantial de donde brota El entusiasmo; por ello se dice «fuente de entusiasmo, grandes logros», indicando que su aspiración halla vasto cauce para procurar el entusiasmo a todo el imperio.
«No dudes: los amigos se congregarán como en un broche»: el cuatro ocupa el puesto ministerial, sostiene a un soberano blando y débil y asume las tareas del mundo, hallándose en una posición expuesta al peligro y a la sospecha.
Carga a solas con la confianza del superior y abajo carece de colaboradores de igual virtud, razón por la cual surgen las dudas. Debe consagrarse a la máxima sinceridad sin albergar zozobras ni sospechas; entonces sus pares y amigos acudirán a unirse a él espontáneamente.
Para ganar la confianza de superiores e inferiores no hay más vía que la suprema sinceridad; si se agota la sinceridad más pura, ¿qué temor habrá de quedar sin auxilio? Zan significa reunir: el broche toma su nombre de su función de sujetar y congregar los cabellos.
Alguien podría objetar: habiendo un único trazo yang en el hexagrama, ¿de dónde obtendrá el auxilio de quienes comparten su virtud?
La respuesta es: cuando quien ocupa un alto puesto busca ayuda con suma sinceridad, por principio natural la alcanzará sin falta, tal como en el nueve en el quinto puesto de El encuentro se dice: «Cae algo del cielo».
El cuatro, con su firmeza yang, está tan próximo al trono soberano que se erige en árbitro absoluto de El entusiasmo; cabría esperar que el sabio le formulara una advertencia severa, mas no lo hace así, pues El entusiasmo es la senda de la concordia y la docilidad.
Obrando por la vía de la dócil concordia no se vulnera la rectitud propia del ministro; actuar así rigiendo El entusiasmo es asumir el peso del Estado para brindar a la época una era de gozo. Por eso solo se le aconseja mantener la máxima sinceridad y no dudar.