El nueve al comienzo ocupa la base más humilde y carece de cargo oficial: es la imagen del pueblo bajo y de la persona que sufre el castigo. Al comenzar la aplicación de las leyes penales, la falta es menor y el suplicio leve.
El cepo es un instrumento de madera; al ser su culpa leve, se le sujeta por los pies dañando apenas sus dedos.
Cuando un hombre incurre en una falta leve y se le aprisiona en el cepo magullándole los dedos, se llena de escarmiento y temor, sin atreverse a reincidir en la maldad; por eso queda libre de falta.
El Comentario de los Textos Añadidos afirma: «Un pequeño castigo sirve de gran advertencia: tal es la bendición para el hombre común». Esto significa que al ser escarmentado en lo pequeño y en el inicio, logra quedar libre de culpa.
La línea inicial y la de arriba carecen de rango de gobierno y representan a los reos; las otras cuatro líneas son los jueces ejecutores. La primera ocupa la base más baja sin cargo; la de arriba rebasa el trono soberano y tampoco ejerce función oficial.
Wang Bi creyó que carecían de posición yin o yang; mas ¿cómo podría faltar la naturaleza yin o yang si esta emana de los números pares o impares?
No obstante, si en los diversos hexagramas no se menciona que la primera o la sexta línea ocupen o no su posición correcta, es porque prevalece el sentido de comienzo y final; así, en el nueve al comienzo de El Acercamiento se juzga recta su posición, mientras que en el seis arriba de La espera se dice que no ocupa la posición debida y en el nueve arriba de Lo Creativo (Cielo) se dice que carece de posición, refiriéndose a los cargos y dignidades nobles, no a la polaridad yin o yang.